‘Máxima rectitud’ confluye en ‘Repetición’, una serie que enfatiza todavía más el potencial expresivo del infalible tiralíneas. Para ello, la composición sobrepasa a las geometrías limitadas llegando a un nivel de abstracción todavía más profundo. La repetición de las líneas rectas, dispuestas paralelamente sobre el soporte, conlleva a la yuxtaposición de dos lecturas. La primera, en la que la obra se observa desde cerca y se vislumbran las líneas que la integran, confiere al espectador una sensación de inestabilidad y movimiento sutil. Desde una cierta distancia, en cambio, la suma del todo gana protagonismo y la obra adquiere un carácter todavía más atmosférico. En ambos casos, no obstante, la pieza alcanza un carácter meramente contemplativo, y deja patente el denominador común que aúna el trabajo de Pol: la fotografía de un instante, la captura de un gesto congelado sobre el lienzo.